Segura


Sin autores como Segura, los tebeos no hubieran sido lo que fueron.

Segura empezó a dibujar en un periódico local, según nos comenta en una entrevista en el ejemplar de pulgarcito que conmemora el 25 aniversario de ésta revista, en 1971, a la cual pertenece su foto. Luego trabajó en una productora de dibujos animados, hasta que finalmente llegó a Pulgarcito. En la misma entrevista, se le pregunta por su soltería, como si estuviese interpretando el papel de uno de sus célebres personajes, Rigoberto Picaporte (solterón de mucho porte). Expresa que el artista ni se hace ni nace, sino mitad y mitad, confesando que asistió a cursos en La Lonja y en La Escuela de Artes Gráficas.


 

Lo mejor de aquellos tebeos era la gran variedad de personajes, así como la distinta temática de ellos. Segura, con su personaje Lily, se metió en el bolsillo al género femenino, cuyo nombre era también el de la revista, Lily. Aquella revista estaba llena de aventuras de amor e intriga, prácticamente todas protagonizadas por niñas adolescentes, con algunas tiras de humor como Fina, o la misma Lily.

Tenía dos pandas de personajes, “La panda” y “La alegre pandilla”, una de chicos más que adolescentes, y la otra de niños, para así explotar al máximo la posibilidad de “gags” de un grupo de ambas edades. Parecía querer asegurarse el seguimiento tanto de los más pequeños como de los adolescentes, que cada uno se sentiría identificado con uno de los grupos. En “La Panda” encontramos a “Mus”, el “niño de papá” que tiene todos los caprichos y chulea constantemente al resto de la panda, aunque no le suelen salir muy bien las cosas, y en “La alegre pandilla”, encontramos al típico gamberro que quiere siempre fastidiar a los más pequeños, pero que afortunadamente no se suele salir con la suya.


 

La Panda

La alegre pandilla

Sin duda con el que mejor me lo pasaba, era con el vago de La familia Alcorcon, matrimonio en el que el hermano de ella vivía con ellos sin dar golpe, lo que ponía histérico al marido Arturito. Pero, claro, ya sabemos que las mujeres son (o sois), muy cariñosas y comprensivas, por lo que su hermana siempre le defendía, y se compadecía de él llamándole “el pobrecillo”. Recordar esas historietas, haciendo clic en la viñeta de Los señores de Alcorcón, podréis disfrutar de una página completa con una historieta de estos singulares personajes.


 

Y terminamos con el perpetuo solterón, Rigoberto Picaporte, que lleva décadas intentando casarse con su “curruquita”, intentando camelar a la que sería su futura suegra, pero unas veces por la fatalidad del destino, otras por su torpeza, y otras por la de su criada, nunca llegaremos a verle en el altar. (Eso que nos ahorramos en arroz). Aqui vemos a Rigoberto Picaporte en sus comienzos y el cambio que reflejó al cabo de los años.

 

Quizá lo peor de sus comics es que las historietas cuando te has leído muchas parecen casi todas iguales, siempre tiene el mismo tipo de argumento, con pifiada al final, lo cual se hace monótono, (el personaje intenta algo, lo pone en acción, y la caga). De todos modos, hay que tener imaginación para que eso lo haga en tantos temas distintos, aunque realmente las historietas de Segura que más me gustaros fueron unas que hizo al estilo de otros personajes con aventuras largas (de 44 paginas normalmente), aunque hizo realmente pocas, en mi caso creo que solo leí un par de ellas.


 Segura nos dejó a finales de 2008, pero su legado sigue ahí.


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